En primera persona
Encontrar en el movimiento una forma de reconocer mi propia fuerza y acompañar a otras personas a descubrir la suya.
Durante mucho tiempo me sentí más pequeña frente a los demás, como si existiera una distancia entre la forma en que me veía y todo lo que realmente habitaba dentro de mí.
Hubo un tiempo en el que luché por quererme más. Pero esa lucha no me llevó a ningún lado. Hasta que llegó el cansancio, me rendí y, desde ese lugar inesperado, pude sentir una energía tan linda y tan profunda que trascendía cualquier creencia que hubiera construido sobre mí.
Entonces entendí que esa energía era lo que verdaderamente soy.
En este camino encontré herramientas y personas que me ayudaron —y que todavía me ayudan— a transitar mi propio proceso. Por eso me conmueve tanto la posibilidad de acompañar a otras personas y acercarles, a través del Pilates y el yoga, un espacio para reconectar con su cuerpo, su fuerza y su propia grandeza.