The Care Edit
Pequeños cuidados que ayudan a preservar su forma, su suavidad y todo lo que las hace especiales.
Hay prendas que usamos de vez en cuando y otras que se vuelven parte de nuestra rutina. Nos acompañan a la práctica, durante una caminata, en una mañana de trabajo o en esos días en los que queremos sentirnos cómodas sin tener que pensarlo demasiado.
Cuando una prenda ocupa ese lugar, cuidarla deja de ser solamente una tarea doméstica. Es una manera de conservar aquello que elegimos y de extender su tiempo con nosotras.
Los tejidos deportivos combinan elasticidad, suavidad y tecnologías pensadas para acompañar el cuerpo. Por eso agradecen un cuidado un poco diferente al de otras prendas.
Antes de lavar
Después de usar una prenda para practicar, evitá dejarla húmeda dentro del bolso o mezclada inmediatamente con el resto de la ropa. Si no vas a lavarla en el momento, dejala airear y secar antes de colocarla en el cesto.
Este gesto sencillo ayuda a evitar que la humedad y los olores queden atrapados en las fibras.
Antes de cada lavado, revisá siempre la etiqueta. No todos los tejidos necesitan exactamente el mismo tratamiento y las indicaciones de la prenda deben ser la primera referencia.
Agua fría, siempre que sea posible
El calor excesivo puede afectar las fibras elásticas y hacer que, con el tiempo, una prenda pierda parte de su capacidad de recuperación. Elegir agua fría ayuda a conservar mejor su forma, su color y su ajuste.
Si usás lavarropas, elegí un ciclo suave o para prendas delicadas. También podés colocar las piezas dentro de una bolsa protectora para reducir el roce con cierres, botones y tejidos más ásperos.
Lavalas del revés y junto a colores similares, especialmente durante los primeros lavados.
Menos productos, mejor
Usá una pequeña cantidad de jabón líquido suave o específico para prendas delicadas. Más jabón no significa una limpieza mejor: el exceso puede quedar acumulado entre las fibras.
Evitá el suavizante. En los tejidos deportivos puede formar una película que, con el tiempo, afecte propiedades como la respirabilidad y la absorción de la humedad.
Tampoco recomendamos utilizar blanqueadores ni productos agresivos.
Sin torcer, sin apurar
Al retirar el exceso de agua, no retuerzas la prenda. Podés presionarla suavemente entre las manos o envolverla unos minutos en una toalla limpia.
Siempre que puedas, evitá el secarropas. El calor intenso es uno de los factores que más desgasta el elastano y puede alterar tanto el calce como la textura.
Dejala secar naturalmente, en un lugar ventilado y a la sombra. Evitá apoyarla sobre superficies ásperas o colgarla de una forma que pueda deformarla.
Una prenda pensada para durar
La calidad también se construye después de la compra. Se sostiene en la forma en que usamos, lavamos y guardamos cada pieza.
No se trata de convertir el cuidado en algo complicado. Se trata de incorporar pequeños hábitos: lavar con suavidad, evitar temperaturas altas y darle a cada prenda el tiempo necesario para secarse naturalmente.
Cuidar una prenda también es una forma de elegir cuánto tiempo queremos que permanezca con nosotras.
Nota: ante cualquier diferencia entre esta guía y la etiqueta de una prenda, seguí siempre las instrucciones específicas de la etiqueta.